Buscan solucionar problemática de heces de perros en espacios públicos

5/10/2026

Debido a que en la Ciudad de México se generan más de ocho toneladas de heces de perros al día, y que la mayoría de estas se queda en la vía pública, lo que genera daños a la salud y al medio ambiente, el diputado Royfid Torres González propuso reformar la Ley de Residuos Sólidos capitalina, para solucionar dicha problemática.

La iniciativa fue anunciada por la Mesa Directiva del Congreso capitalino, durante la Sesión Ordinaria efectuada el miércoles pasado, y se turnó a la Comisión de Preservación del Medio Ambiente, Cambio Climático y Protección Ecológica, para su análisis y dictaminación.

En su propuesta, el legislador de Movimiento Ciudadano (MC) detalla que la Secretaría del Medio Ambiente (SEDEMA) ha calculado que el 30 por ciento de los cerca de medio millón de perros que habitan en la capital del país defeca en espacios públicos, sin que esos desechos reciban algún tipo de manejo o disposición controlada.

Al respecto, señala que la gran cantidad de residuos orgánicos de origen animal en las zonas urbanas no es un asunto menor ni circunstancial, sino que constituye un problema público de salud, ambiental y de convivencia que demanda atención legislativa urgente, a fin de que se impulse su manejo integral.

“Al exponerse a la intemperie, las heces se deshidratan, se pulverizan y sus partículas se dispersan en el aire junto con otros contaminantes atmosféricos. Se estima que entre cinco y 50 toneladas de partículas fecales flotan diariamente en el aire de la ciudad, afectando la calidad del aire que respira la población”, explica.

Precisa que los canes que viven en las azoteas y la vía pública son los principales focos de esa forma de contaminación, ante la imposibilidad práctica de recoger sus excrementos.

Royfid Torres señala que las heces caninas contienen virus, bacterias, hongos y parásitos que, al degradarse al aire libre, se dispersan y pueden ingresar al organismo humano a través de la boca, nariz, ojos y piel. Esto, añade, puede provocar afecciones gastrointestinales, respiratorias, oftalmológicas y cutáneas.

“Un perro de talla media -aproximadamente 15 kilogramos- produce alrededor de 600 gramos de excremento y 500 mililitros de orina diarios, equivalentes a 18 kilos de materia fecal por mes. Proyectado sobre millones de animales, el volumen de residuos sin recolectar representa un pasivo ambiental y sanitario de enorme magnitud, ante el cual el país carece de un marco normativo federal específico y vinculante que obligue a su gestión adecuada”, puntualiza.

El emecista destaca que cuando las heces de los perros no son recogidas también causan daños al medio ambiente, ya que su descomposición genera metano, un potente gas de efecto invernadero que impacta de manera significativa en el calentamiento global.

“La contaminación de suelos y cuerpos de agua por patógenos fecales afecta ecosistemas urbanos y periurbanos. Asimismo, la transmisión de enfermedades a la fauna silvestre pone en riesgo el equilibrio ecológico de la ciudad, con consecuencias para la biodiversidad urbana que el marco legislativo ambiental debe Proteger”, puntualiza en su texto.

Asimismo, resalta que la acumulación de heces deteriora la imagen urbana; limita el uso y disfrute de parques, banquetas y áreas comunes, y genera conflictos vecinales.

De acuerdo con su iniciativa, se busca diseñar, implementar y actualizar un Programa Especial para el Manejo Integral de Residuos Orgánicos de Origen Animal en la Ciudad de México, particularmente heces de animales de compañía, que contemple acciones de separación en fuente; recolección diferenciada; tratamiento; aprovechamiento mediante biodigestión o tecnologías equivalentes; campañas de corresponsabilidad ciudadana, y coordinación con las alcaldías.