CDMX y el mundial: entre la prisa y la improvisación


La Ciudad de México se prepara para recibir uno de los eventos más importantes del planeta: el Mundial de 2026. Sin embargo, a escasos meses de su arranque, la sensación predominante no es de certeza, sino de premura.
La administración de la jefa de Gobierno, Clara Brugada, enfrenta su primera gran prueba internacional. Y lo que hoy se observa en distintos frentes no es una ejecución sólida, sino una serie de decisiones que parecen avanzar a contrarreloj.


El primer foco de atención es la Línea 2 del Metro. Se trata del principal eje de transporte masivo hacia el Estadio Azteca, epicentro del Mundial en la capital. Su intervención era necesaria, pero el calendario de obra abre interrogantes legítimas sobre su operación en un momento crítico.
A esto se suma la estrategia de movilidad sustentable. La ciclovía en Calzada de Tlalpan fue anunciada como una alternativa moderna y funcional. Sin embargo, su estado actual proyecta más la imagen de una infraestructura incompleta que de una solución integral. Más preocupante aún es la ausencia de biciestacionamientos en el propio estadio, lo que evidencia una planeación fragmentada.
Pero el desafío mayor no está en la imagen urbana, sino en la seguridad. El propio gobierno ha reconocido riesgos asociados al evento: trata de personas, delincuencia organizada y presión sobre los servicios urbanos. Son amenazas reales, complejas, que requieren coordinación interinstitucional, inteligencia y anticipación.
El problema de fondo no es la falta de capacidad de la ciudad, que ha demostrado en el pasado poder organizar eventos de gran escala. El problema es la falta de claridad en la conducción. Gobernar un evento global no admite improvisaciones ni decisiones aisladas.
El filósofo político contemporáneo Jürgen Habermas advertía que la legitimidad de las decisiones públicas depende de procesos racionales, abiertos y bien estructurados. Cuando estos procesos se sustituyen por la urgencia, la política pierde solidez.
El Mundial durará unas semanas.
Pero la evaluación de la ciudad… permanecerá durante años.
NOCAUT. A Claudia Sheinbaum le han salido muy caros sus aliados del PVEM y PT que por mantener sus prerrogativas ahora van por dinamitar el Plan B, lo que dejará constancia de falta de oficio político o traiciones internas.
¡Abrazos, no periodicazos!


