Con los atentos saludos

El Navegante

7/5/2026

Por El Navegante

Definitivamente el lamentable fallecimiento de 4 personas en las celebraciones del Ángel de la Independencia es responsabilidad del gobierno de México en todos sus niveles. Ya se había dado dos celebraciones previas del mismo tono: miles y miles de personas aglomeradas, consumo de alcohol en exceso, ley seca en las inmediaciones (lo que motivó la venta hormiga indiscriminada), falta de elementos policiacos, servicios de emergencia insuficientes y, lo más importante, la ausencia absoluta de un plan de emergencia. En resumen: el gobierno estaba alertado, avisado, y no tomó las previsiones necesarias. Nadie debe fallecer en una celebración.

Y otro capítulo de esta tragedia, la confesión de la Jefa de Gobierno, Clara Brugada, quien admitió vergonzosamente, que el Ángel de la Independencia no estaba contemplado como un foco ámbar para la logística de atención especial en la Copa del Mundo. Y peor aún, el protagonismo de la titular de la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil, Miriam Urzúa, se suma a la lista de funcionarios negligentes, que no previeron la tragedia. Insistimos, a pesar de que ya se habían dado dos celebraciones muy similares. La improvisación, pero sobre todo la negligencia y la incapacidad, se pagan.

En la vorágine de la Copa del Mundo, no olvidemos los temas ordinarios. Nuevamente es el Tren Maya. Cientos de personas varadas en el tramo… donde nadie brindó información, dejaron a los pasajeros a su suerte y se vivieron episodios de desesperación, molestia, enojo y personas que requerían de medicamentos y no pudieron recibirlos. Maltrato, abandono, para decenas de personas de la tercera edad, niñas y niños. A tal grado llegó el abandono que por horas se quedaron sin agua, café, alimentos…nada. Eso pasa con obras que se hacen sin planeación, con premura y por capricho….de lo que se gasta en ellas -porque operan en números rojos- es otra historia.

Tal vez los nombres de Victoria Gutiérrez y Tania Carola no le digan nada. Dos personas comunes y corrientes. Pero no es así, ambas son legisladoras, de Morena. Ellas protagonizan un episodio funesto en donde confiesan la planeación de un delito para incriminar a otro legislador, a Héctor Yunes, viejo político jarocho a quien le van encuadrar el delito de abuso sexual. A tal grado llega la confesión de las legisladoras que urden el plan, que hasta detallan que usarán a una jovencita a quien la corromperán con dinero, le mostrarán las fotos del legislador para que sepa a quien debe acusar y, al final, si la infortunada joven es descubierta y cae en la cárcel por el delito inventado, las legisladoras la abandonarán a su suerte. Terrible capítulo de la historia política escriben las legisladoras en este país, del “no pasa nada”. Esperemos esta vez sí pase y paguen las que deban de pagar.

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