Economía mexicana: ¿rebote o recuperación?

Ernesto Madrid

9/22/2026

Por Ernesto Madrid.

Hay una buena noticia y una mala. La buena: la economía mexicana rebotó con fuerza en el segundo trimestre de 2026. La mala: cuando se revisa qué está moviendo realmente el motor, aparecen señales suficientes para no confundir un rebote con una recuperación sostenida.

El PIB creció 1.4% entre abril y junio, después de caer 0.3% en el primer trimestre. La oferta y demanda agregadas avanzaron 1.7% y la inversión 4.3%, de acuerdo con Banamex Estudios Económicos.

Hasta ahí, las cifras permiten respirar. Pero hay que preguntar de dónde vino el oxígeno.

Las exportaciones crecieron 9.3%, su mayor avance desde el tercer trimestre de 2020; el consumo privado apenas aumentó 0.9%. La construcción avanzó 4.9% y maquinaria y equipo 4.3%.

La lectura es clara: México creció, pero el principal impulso vino del exterior. Y una economía es más resistente cuando también tiene un mercado interno fuerte, consumidores con capacidad de compra y empresas dispuestas a invertir.

Ahí está el problema.

La manufactura muestra una economía a dos velocidades. BBVA Research reportó un crecimiento anual de 3.2% en agosto, pero advierte que la debilidad de la demanda interna y la cautela empresarial seguirán limitando el crecimiento.

Además, el sector automotriz enfrenta un escenario menos favorable en Estados Unidos. BBVA prevé que el enfriamiento de autos y autopartes pueda prolongarse durante el cuarto trimestre. En contraste, los sectores de cómputo y telecomunicaciones ofrecen una posible compensación.

Y ahí aparece una oportunidad importante: las nuevas cadenas de suministro vinculadas con la tecnología y la inteligencia artificial en Estados Unidos.

Pero el nearshoring no es un cheque que llega solo. México necesita energía, infraestructura, inversión, certidumbre y capacidad industrial para aprovecharlo.

Mientras tanto, el mercado laboral sigue mostrando cautela.

México ¿Cómo Vamos? reporta que entre enero y julio se generaron apenas 243 mil empleos registrados ante el IMSS, equivalente al 35% de su meta acumulada. Además, 30.2% de las personas ocupadas estaba en la informalidad durante el segundo trimestre.

Ese dato ayuda a entender por qué una familia puede no sentir en su bolsillo el crecimiento del PIB. Porque crecimiento económico no significa automáticamente mejores empleos ni mayores ingresos.

Hay, desde luego, avances que deben reconocerse. La pobreza laboral bajó a 31.9%, su nivel más bajo para un segundo trimestre desde que existe la serie. Pero todavía 41.8 millones de personas viven en hogares cuyos ingresos laborales no alcanzan para comprar la canasta alimentaria.

Por eso, el cuadro completo es más complejo.

México no está en recesión, pero tampoco enfrenta una expansión vigorosa y generalizada. Está en una zona intermedia: crece, pero con motores que todavía no funcionan al mismo ritmo.

Banamex mantiene su estimación de crecimiento de 1.4% para todo 2026 y anticipa que el dinamismo de los últimos dos trimestres será menor al observado entre abril y junio. Sus soportes son una política monetaria menos restrictiva, mayor gasto público, cierta mejora del empleo formal y las exportaciones. La inversión privada, en cambio, seguiría condicionada por la incertidumbre.

BBVA anticipa una recuperación moderada hacia 2027, con oportunidades en las cadenas tecnológicas, pero también advierte que la debilidad de la demanda interna seguirá siendo un obstáculo.

Entonces, ¿hacia dónde va la economía mexicana?

La respuesta que dejan los datos es sencilla: hacia un crecimiento moderado y todavía muy dependiente de Estados Unidos.

Si la economía estadounidense mantiene su demanda, México puede seguir aprovechando sus exportaciones y atraer nuevas inversiones. Pero si se enfría el mercado externo y el consumo interno continúa débil, el rebote del segundo trimestre puede terminar siendo eso: un rebote.

Y aquí está la diferencia que importa.

México necesita convertir el crecimiento del PIB en crecimiento de la economía cotidiana.

Más inversión productiva, más empleo formal, mayor productividad y mejores ingresos. Porque crecer 1.4% en un trimestre es una buena noticia.

Convertir ese crecimiento en una recuperación sostenida es la verdadera prueba. Y esa será la pregunta con la que México llegará al cierre de 2026 y, sobre todo, a 2027.

@JErnestoMadrid
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