La historia la juzgará


Por Ernesto Guerra, Analista Político.
El último día del mes de agosto, fue el último día de la magistrada Mónica Soto en la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, con ello, se cierra un enorme ciclo jurisdiccional de una impartidora de justicia en material electoral, lleno de contradicciones, enredos, tramas y con altas decisiones en sentencias muy polémicas por decir lo menos.
Fue sorpresiva la decisión de Mónica Soto renunciar, no. Era un rumor a voces abiertas dentro del medio electoral. Lo que fue sorpresivo fue su anuncio a mitad de agosto con su renuncia anticipada a la presidencia del órgano colegiado y su salida de la vida profesional como juzgadora electoral. Dejaría otra vez la integración sólo con cinco de siete en su diseño normativo.
Pero la historia de sus últimos años por su paso en el Tribunal Electoral estuvo marcada por altos y bajos, por traiciones internas, pero sobre todo, en términos de los justiables, con resoluciones muy controversiales que la pondrán en el banco de la historia electoral del país su paso. En una visión rápida veamos algunas sentencias políticamente sesgadas y otras jurídicamente muy cuestionadas.
En 2024, una de las marcadas por su interés y trascendencia de la vida pública pero principalmente del poder político con el régimen fue, la sentencia sobre la asignación de diputaciones federales bajo el principio de representación proporcional, o sea, las famosas plurinominales, su votó fue a favor por validar la asignación. La controversia era de vital importancia porque se trataba de analizar el limite constitucional del 8 por ciento de sobrerrepresentación sí debía calcularse por partido o por coalición, es decir, si morena, Verde y PT debían contabilizarse conjuntamente; otro tema polémico fue la afiliación efectiva, esto era analizar si un candidato era siglado por un partido, aunque su afiliación efectiva era en otro partido de la coalición. El asunto de fondo se trataba, ni más ni menos, de contar con mayoría calificada en la Cámara de Diputados. La historia la sabemos. La decisión fue que hoy esta coalición del régimen tiene la mayoría calificada y los expertos dijeron que se le dio el 74 por ciento de curules con solo tener el 54 por ciento de la votación nacional.
En ese mismo año, meses antes de la elección presidencial, otra decisión fue marcada cuando votó a favor de confirmar el desechamiento relacionado con los actos anticipados de Claudia Sheinbaum Pardo, porque consideró que no había elementos suficientes para abrir el procedimiento de una campaña sistemática de posicionamiento.
En 2025, una de las decisiones por mencionar las más trascendentes fue el expediente donde votó a favor de validar la elección judicial con los famosos “acordeones”, primero votó a favor de prohibir la distribución de los acordeones que había sido una medida cautelar que el INE determinó, pero eso contravino con la validación de la elección judicial pese a la flagrante masiva distribución de acordeones.
Algunas de estas decisiones son más políticas que jurídicas, sin duda, es normal, no, no debería, pero así fue. Otras decisiones jurídicas estuvieron marcadas de sesgos en todo sentido.
En suma, la historia que comenzó poco antes de diciembre de 2023, no es una historia de buenos y malos porque creo que ninguno se salvaría. Más bien se trata de actos de traición de unos con otros y de otros con unos. Ese resumen no es del todo desproporcionado ni exagerado, pero al final del día la historia juzgará su paso por el máximo Tribunal Constitucional en materia electoral de ella y de esas varias integraciones desde el 2017.
Sigamos leyéndonos pronto.
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