La narrativa del regreso del Estado

Gerardo Jiménez

6/4/2026

Por Gerardo Jiménez

La agenda pública mexiquense durante la última semana estuvo dominada por tres grandes temas: la seguridad en la zona oriente, iniciativas sociales impulsadas por el gobierno estatal y la preparación de eventos de alto impacto como el Mundial 2026, con una narrativa de regreso del Estado.

El tema más recurrente en los mensajes de la gobernadora Delfina Gómez fue la seguridad. Durante las reuniones de la Mesa de Coordinación para la Construcción de la Paz, el gobierno estatal destacó los resultados del Mando Unificado Oriente, implementado en 11 municipios y posteriormente ampliado a 15 demarcaciones.

El dato que más difundió la administración estatal fue la reducción de 34% en los homicidios dolosos en los municipios incorporados a esta estrategia. La gobernadora atribuyó el resultado a la coordinación entre fuerzas federales, estatales y municipales, así como al incremento de patrullajes, inteligencia operativa y despliegues territoriales.

En sus mensajes públicos, Delfina Gómez insistió en que la seguridad debe mantenerse como una política permanente y no como acciones aisladas.

Cuando el gobierno estatal habla de recuperar el Oriente mexiquense, no habla solamente de estadísticas. Habla de lugares como Ciudad Azteca, Las Américas, Hank González, La Laguna de Chiconautla, San Agustín Atlapulco, Xico, El Molino, Benito Juárez o Acuitlapilco, donde durante años los habitantes aprendieron a convivir con el robo en transporte, la extorsión, los tiraderos clandestinos, el comercio informal desbordado y la ausencia de espacios públicos seguros. Ahí es donde la ciudadanía espera que las cifras se traduzcan en una mejora tangible de la vida cotidiana.

La segunda señal enviada por el gobierno estatal apareció en el terreno social. La Semana Nacional de Salud Pública volvió a colocar sobre la mesa un problema histórico: millones de mexiquenses viven en comunidades donde el acceso efectivo a servicios médicos sigue siendo limitado.

Las campañas de vacunación y prevención son importantes, pero también exhiben las profundas desigualdades que aún existen entre el Valle de México y muchas regiones periféricas del estado.

A ello se suma un debate que podría adquirir relevancia en los próximos meses: la Ley del Derecho al Cuidado Digno. Aunque el tema todavía parece lejano para buena parte de la población, toca una realidad cotidiana que rara vez ocupa los encabezados. Miles de familias mexiquenses enfrentan todos los días el desafío de cuidar adultos mayores, personas con discapacidad o familiares enfermos sin apoyo institucional suficiente.

Se trata de una discusión profundamente urbana. Porque detrás de cada cuidadora que abandona su empleo para atender a un familiar, detrás de cada adulto mayor que depende exclusivamente de su familia o detrás de cada persona con discapacidad sin acceso adecuado a servicios públicos, existe una ciudad que no ha sido diseñada para cuidar.

Por ahora, la administración de Delfina Gómez intenta proyectar una imagen de gobierno presente, coordinado y cercano a las necesidades sociales. La pregunta es si esa presencia logrará consolidarse más allá de los indicadores, los operativos y las conferencias de prensa.

Porque para millones de mexiquenses el verdadero regreso del Estado no se medirá únicamente en estadísticas de homicidios.

Se medirá cuando la patrulla llegue a tiempo.

Cuando el centro de salud tenga medicinas.

Cuando el transporte deje de ser una amenaza cotidiana.

Cuando cuidar a un familiar no signifique condenarse a la precariedad.

Y cuando la presencia gubernamental deje de ser noticia para convertirse en normalidad.

Esa es la verdadera prueba que tiene frente a sí el gobierno mexiquense.

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