La nueva batalla por Chapultepec

Gerardo Jiménez

9/22/2026

Por Gerardo Jiménez

Chapultepec vuelve a colocarse en el centro de una disputa por el territorio de la Ciudad de México.

Esta vez no se trata de una torre de departamentos, oficinas o un desarrollo comercial. El proyecto proviene del propio Gobierno federal: la Secretaría de la Defensa Nacional pretende construir en la Primera Sección del Bosque un Museo del Ejército, Fuerza Aérea y Guardia Nacional, además del Centro Nacional de Historia Militar.

Y la magnitud explica buena parte de la controversia.

El proyecto contempla una superficie de 55 mil 624 metros cuadrados —mayor que la plancha del Zócalo capitalino— y una inversión estimada en mil 658 millones de pesos. Tendría capacidad para exhibir aeronaves y piezas militares de gran formato, además de un auditorio para más de 300 personas, cafetería, tienda, biblioteca y el Archivo Histórico de la Defensa.

La construcción tardaría alrededor de tres años.

Pero el problema no parece estar únicamente en qué se quiere construir, sino en dónde.

El polígono elegido se encuentra al fondo del Campo Militar Marte y del Centro Cultural del Bosque, entre Calzada Chivatito y Periférico, dentro del entorno de la Primera Sección de Chapultepec.

Ahí comienza la verdadera batalla.

Vecinos, organizaciones y representantes del PAN en Miguel Hidalgo han advertido que intentarán impedir la construcción. El alcalde Mauricio Tabe se pronunció contra el proyecto y la diputada local Laura Álvarez Soto anunció que, de ser necesario, recurrirán a movilizaciones y a la denominada “resistencia civil”.

Los opositores hablan incluso de un posible ecocidio.

Pero antes de asumir esa conclusión falta conocer un documento fundamental: la evaluación ambiental del proyecto.

¿Cuántos árboles existen dentro del polígono? ¿Cuántos tendrían que ser retirados o trasplantados? ¿Qué superficie perdería permeabilidad? ¿Cuánto terreno ocuparían los edificios y cuánto permanecería como área verde?

Sin esas respuestas, la discusión corre el riesgo de quedarse atrapada entre dos discursos políticos.

Por un lado, quienes sostienen que construir infraestructura de este tamaño en Chapultepec amenaza uno de los espacios ambientales más importantes de la metrópoli. Por otro, quienes argumentan que no puede equipararse un museo público con un desarrollo inmobiliario privado.

Y probablemente ahí está la discusión que verdaderamente importa.

Porque el carácter público de una obra no elimina por sí mismo su impacto ambiental. Pero tampoco toda intervención dentro de Chapultepec implica automáticamente una devastación ecológica.

La respuesta tendrá que estar en los estudios.

Hay, además, una contradicción política que seguramente acompañará el debate. Apenas en 2025, Morena se opuso al cambio de uso de suelo de Montes Apalaches 525 bajo el argumento de proteger el entorno de Chapultepec. Ahora la oposición utiliza aquel episodio para preguntar por qué la defensa ambiental debería ser diferente cuando el proyecto procede del Gobierno federal.

La Secretaría del Medio Ambiente capitalina quedará, por ello, en una posición particularmente delicada.

Será Sedema la que tendrá que evaluar técnicamente el proyecto y determinar las condiciones ambientales bajo las cuales podría desarrollarse. Su decisión tendrá que sostenerse frente a vecinos, legisladores, autoridades de Miguel Hidalgo y una institución del peso de la Defensa Nacional.

Chapultepec ha demostrado históricamente que cualquier modificación de su territorio rebasa rápidamente los límites de una alcaldía. El bosque es parque, infraestructura ambiental, espacio cultural, patrimonio histórico y uno de los grandes pulmones de una metrópoli de más de 20 millones de habitantes.

Por eso, antes de colocar la primera piedra, el Gobierno tendrá que responder una pregunta mucho más sencilla:

¿Cuánto bosque cuesta un museo?

La respuesta no está todavía en los discursos políticos.

Está en los planos, en el inventario de árboles, en los estudios ambientales y en los 55 mil 624 metros cuadrados donde la Defensa quiere escribir una nueva página de su historia.

Los textos y/o colaboraciones son responsabilidad única y exclusivamente de quien los firma o escribe.

Algunos Derechos Reservados

2026