La política y el mundial de fútbol 2026

Ernesto Guerra, Analista Político

7/22/2026

de Ernesto Guerra, Analista Político

El pasado domingo concluyó la justa mundialista con el contundente triunfo de España sobre Argentina. No obstante, el tema deportivo fue rebasado por un tema antideportivo de los argentinos. Hubo actitudes incorrectas, muy reprochables de educación y hasta de faltos de diplomacia de varios jugadores del equipo perdedor, no sólo en contra de jugadores españoles, sino incluso al momento de recibir las medallas de segundo lugar por parte de la y los mandatarios de los tres países sedes. Muy mal parados quedaron los jugadores argentinos ante los ojos del mundo entero con estas acciones tanto adentro de la cancha al término del encuentro como afuera de la cancha al momento de la premiación.

Pero dejando de lado esto, hay que decir que las expectativas de audiencia fueron superadas en mucho por parte de los tres países organizadores, batiéndose récords en audiencia a niveles sorprendentes en esta edición 23 de la Copa del Mundo 2026. No sólo la FIFA cambió las reglas de juego en la cancha, con pausas de hidratación muy cuestionadas por romper la dinámica del propio juego, las decisiones de los cuerpos arbitrales principalmente a jugadores con gran renombre, el VAR, los minutos extras, entre otras, sino también en la organización mundialista en donde se invitó 16 selecciones más, pasando de 32 a 48 países lo que conllevo a aumentar de 64 a 104 partidos en la fase de grupos.

Sin embargo, especialmente esta Copa del Mundo en 2026 no estuvo ausente de la política per se, la geopolítica, los temas de racismo, los conflictos en el mundo que, incluso los problemas bélicos en Medio Oriente restringieron de forma muy marcada a la Selección de Irán en sus viajes a uno de los países sede. En el caso de México, especialmente como otro de los países sede, no fue la excepción de protestas por madres buscadoras, desapariciones forzadas y hasta gentrificación. Es decir, hubo una constante en esta justa mundialista: y estuvo marcada de controversias políticas, sociales, económicas por los altos costos de quien pudo acceder a los partidos en vivo, por mencionar algunas.

La política en el mundo debería estar ajena a la justa mundialista sin duda, pero resultó difícil hacerla a un lado por la propia dinámica nacional de cada uno de los países sede. México demostró por mucho ser un gran anfitrión como país sede ante los ojos del mundo y a sus visitantes extranjeros, pero también ventiló, sobre todo en el partido inaugural, los asuntos internos que le faltan por atender y resolver en su agenda de nacional más indispensable ante las y los mexicanos.

Queda una duda por atender y será saber algún día, sí la FIFA resolvió por un principio de equidad deportiva que se hayan cambiado las reglas y la organización en número de selecciones participantes o fue por temas de obtener más pesos y centavos.

Nos seguimos leyendo.

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