Morena conserva el voto, pero pierde el blindaje

Ernesto Madrid

9/8/2026

Por Ernesto Madrid.

Morena llega al arranque del proceso electoral de 2027 con una ventaja que todavía parece cómoda, pero con una novedad que empieza a ser políticamente relevante: el partido conserva su capacidad electoral mientras su imagen comienza a deteriorarse.

Las encuestas de Mitofsky y Buendía & Márquez para El Universal coinciden en lo esencial. Morena registra entre 33.4% y 35% de las preferencias. En la medición de Mitofsky, el bloque que integra con el PVEM y el PT alcanza 41.7%, frente a 35% que suman PAN, PRI y Movimiento Ciudadano.

La ventaja existe. Lo que ha cambiado es el margen de tranquilidad.

Mitofsky encuentra que la opinión positiva de Morena pasó de 56% a 49% en un año, mientras la negativa aumentó de 23.9% a 34.9%. Buendía presenta una fotografía más favorable, con 56% de opinión positiva y un balance de +27 puntos. Las metodologías son distintas, pero hay un dato difícil de ignorar: Morena empieza a pagar el costo de gobernar.

La oposición, por su parte, recupera terreno. PAN, PRI y MC pasan juntos de 26% a 35% en Mitofsky. El PAN sube de 10.4% a 14.8%; el PRI, de 7.3% a 10.4%; y MC, de 7.8% a 9.8%.

Pero aquí aparece la paradoja. La oposición avanza, aunque todavía no convence.

El PRI conserva 48.7% de rechazo y el PAN 44.1%. Es decir, los partidos que pretenden capitalizar el desgaste de Morena cargan con un problema propio: su pasado también vota.

La observación de Roy Campos en, Así las cosas, con Carlos Loret, resulta pertinente: el descontento con Morena no necesariamente se convierte en confianza hacia quienes ya gobernaron y dejaron una memoria política que sigue pesando.

Por eso puede ocurrir algo que hace unos años parecía difícil de imaginar: Morena puede perder credibilidad sin que la oposición gane la suficiente para sustituirla.

Y eso explica buena parte del escenario actual.

Los nuevos partidos tampoco han conseguido romper el tablero. Somos ronda apenas 1% y PAZ prácticamente no aparece en las mediciones. Hay oferta electoral, pero todavía no hay una alternativa capaz de disputar el centro de gravedad de la elección.

Mientras tanto, la sociedad tampoco parece particularmente entusiasmada. Buendía registra 41% de mexicanos que considera que el país va por buen camino, contra 43% que piensa lo contrario. Hay malestar, pero ese malestar sigue políticamente disperso.

Incluso entre quienes creen que México va mal, Morena conserva 22% de la preferencia efectiva. El PAN alcanza 27%, PRI y MC 19% cada uno. Es decir, ni siquiera el descontento está automáticamente disponible para la oposición.

Ahí aparece otro factor: Claudia Sheinbaum.

La presidenta conserva una ventaja política importante porque hay una política pública que mantiene una conexión particularmente fuerte con los electores: las pensiones y los programas sociales.

Pero también ha hecho un ajuste discursivo inteligente. Ya no puede explicar todos los problemas a partir del pasado porque el pasado tiene nombre y apellido y está sentado en la historia reciente de su propio movimiento. López Obrador forma parte de ese pasado.

Por eso el discurso ha cambiado: menos explicación sobre lo que heredó y más insistencia en que las cosas se están corrigiendo, que México avanza y que su gobierno está mejorando lo recibido.

Es un cambio de narrativa que, por ahora, le ha funcionado.

La otra batalla ocurre dentro de Morena. Las disputas por las candidaturas de 2027 muestran que el problema para el partido ya no consiste únicamente en vencer a la oposición. También está en definir quién representa la siguiente etapa de la Cuarta Transformación.

Y esa puede terminar siendo una disputa más complicada de lo que parece. Porque cuando un partido tiene una ventaja tan amplia, la pelea interna por las candidaturas adquiere un valor enorme: quien gana la candidatura no solamente obtiene una postulación; obtiene una parte del futuro poder.

Así llega Morena a 2027: arriba en las encuestas, con un bloque electoral todavía sólido, pero con una imagen que comienza a resentir el desgaste.

Y así llega la oposición: creciendo, pero todavía cargando con sus propios fantasmas.

La elección apenas comienza y todavía hay demasiado tiempo para que las posiciones cambien.

Por ahora, la paradoja es bastante clara: Morena tiene el desgaste; la oposición todavía no tiene la credibilidad suficiente para convertirlo en una derrota.

La verdadera disputa de 2027 será, entonces, quién consigue hacer algo mucho más difícil que aparecer arriba en una encuesta: convencer a los mexicanos de quien merece gobernar después de Morena.

@JErnestoMadrid
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