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MIRADOR


Por El Voyeur
Nosotros somos lo que nuestros maestros nos enseñaron. Maestros en la escuela, en el trabajo, en la casa, en cualquier lugar donde alguien nos ha dedicado un poco de tiempo para compartirnos conocimientos y enseñanzas.
Todos recordamos cuando menos a un maestro en nuestras vidas; pudo haber sido por una grata experiencia, por un consejo o, incluso, por una llamada de atención o un regaño.
Tenemos maestros buenos y no tan buenos, sin embargo, a todos les agradece uno lo que nos han compartido.
Hay maestros que marcan las historias de las personas, su vida, su futuro. Debido a esas enseñanzas, puede ser que uno tenga un éxito o un fracaso. Esos maestros nos enseñan a enfrentar retos, a procesar los problemas, a buscar soluciones o alternativas y a tomar decisiones.
Los y las maestras nos forman. Somos, en alguna medida, espejo de ellos.
Todo esto viene a colación por la conocida historia de un profesor que hizo historia en México. Su nombre es René. Todos lo conocen como profesor porque fue docente en al Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) en donde combinó sus actividades de profesor con las actividades sindicalistas.
El Profe se convirtió en mentor de una pléyade de jóvenes que deseaban incursionar en la política. Quienes lo trataron de cerca se refieren a él como un hombre sereno, de mirada reflexiva, una persona que sabe escuchar, un político paciente, de formas suaves.
El Profe René es un tipo que no se exalta, que no grita, que no discute, sino un hombre que ve, que reflexiona con mirada escrutadora y que observa mientras el interlocutor habla, gesticula, se expresa y le plantea un tema.
Es un observador, un analista; el Profe es un sujeto que escudriña e interpreta lo que en realidad su interlocutor quiere decir, pero no lo dice.
El Profe es el protagonista de uno de los episodios más memorables de la novelesca política televisiva cuando el 3 de marzo de 2004 fue exhibido en una entrevista en vivo, en la que le mostraron una videograbación recibiendo fajos y fajos de dinero -atado con ligas- en un programa de sátira política que conducía el payaso Brozo, en Televisa.
Unas horas después el Profe renunciaba al PRD y anunciaba su solicitud de licencia para enfrentar los señalamientos hechos a partir de esa videograbación.
En su defensa, según relata un reportero del periódico La Jornada, el Profe dijo que ese dinero era para la campaña de una candidata del PRD a la -en ese entonces- delegación Álvaro Obregón y testigo fiel, testigo de calidad de su dicho era, precisamente, la persona de la foto: Ariadna Montiel, quien en ese momento fungía como secretaria de Finanzas del PRD en el entonces Distrito Federal y a quien él había colocado como parte de su equipo.
Hoy Montiel es la dirigente de uno de los partidos políticos más grandes de Latinoamérica, que maneja un presupuesto anual de dos mil 615 millones de pesos, eso equivale a siete millones 164 mil 383 pesos diarios de recursos.
Y por ello la pregunta es: Con ese maestro y esos recursos ¿Por qué ese gesto?
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