Sucesión en Morena 2026: ¿Ariadna Montiel a la dirigencia nacional?

Luis Velázquez

4/17/2026

Sucesión en Morena 2026: ¿Ariadna Montiel a la dirigencia nacional?

Tras el triunfo de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo en 2024, el partido Morena enfrenta una crisis de operatividad en su dirigencia nacional que amenaza la estabilidad del proyecto de la Cuarta Transformación (4T) de cara a los procesos electorales de 2027.

El desgaste de la fórmula Alcalde-López Beltrán

La apuesta inicial por perfiles jóvenes como Luisa María Alcalde (exsecretaria de Gobernación) y Andrés Manuel López Beltrán (hijo del expresidente López Obrador) parece haber agotado su capital político.

El «linaje» no ha sido suficiente para sustituir el trabajo de territorio.

La falta de química entre ambos y el escrutinio internacional sobre López Beltrán han inmovilizado al partido.

Mientras la vigilancia de Estados Unidos sobre la política interna mexicana ha forzado el repliegue de «Andy», la actual dirigente, Alcalde, no ha logrado consolidar a la base militante en la Ciudad de México y el resto del país.

La parálisis operativa es evidente: en el año previo a las elecciones, Morena carece de un motor que conecte con la sociedad civil.

El factor Ariadna Montiel y la Secretaría de Bienestar

En los corrillos políticos de la CDMX, el nombre de Ariadna Montiel Reyes, actual titular de la Secretaría de Bienestar, resuena como la única carta con capacidad de mando real.

Montiel no solo controla la «joya de la corona» del gobierno federal, sino que posee la experiencia de campo que el partido ha perdido.

Sin embargo, el riesgo para la administración de Sheinbaum es alto.

A diferencia de las administraciones anteriores, donde los apoyos sociales eran ornamentales, en la 4T la Secretaría de Bienestar es la matriz del proyecto.

Extraer a Montiel de su cargo actual para rescatar a Morena es una maniobra de alta precisión que podría desequilibrar el corazón de la política social del país.

El dilema de la Presidenta

El tablero político de la CDMX y el país se debe ajustar, pero sin desestabilizar las áreas centrales.

El dilema para la Presidenta de México se reduce a una exclusión lógica de cara al futuro del partido:

O se mantiene una dirigencia de «apellido» y linaje que ha demostrado ser inoperante, aceptando el riesgo de un descalabro electoral por falta de conducción territorial, o se traslada a Ariadna Montiel a la dirigencia de Morena para asegurar la victoria, delegando el control de los programas sociales a un perfil técnico que garantice la inercia administrativa.

Al final, es más sencillo sustituir a un administrador de programas que rescatar a un partido que ha perdido su brújula. En la Realpolitik de 2026, la eficacia de la maquinaria electoral siempre terminará por imponerse sobre las formas del linaje político.

NOCAUT.

Aprovechando el vacío de la dirigencia de Morena, en la Ciudad de México se han empezado a mover por su cuenta los hermanos Carlos y Efraín Morales para tener un escenario redituable en 2027.

La misma estrategia la sigue el diputado federal Alfonso Ramírez Cuéllar.

Sus movimientos por supuesto ya encendieron alarmas y descontento en el Antiguo Palacio de Ayuntamiento donde despacha en la soledad Clara Brugada.

¡Abrazos, no periodicazos!

Luis Velázquez